¿Qué es realmente vivir?
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí y han cambiado tantas cosas en mi vida que me resulta hasta abrumador. Se han ido personas, han llegado otras, he cambiado tanto por dentro como por fuera...inevitablemente el tiempo avanza haciendo de las suyas y la vida nos sorprende.
Hoy vuelvo aquí por pura necesidad. Necesidad de reflexionar, de desahogarme, de recapacitar acerca de casi todo un año que ha pasado sin apenas darme cuenta.
Es innegable que el amor es la cúspide de la pirámide, o más bien el caos, que ha significado mi vida en el último año. Hablando de amor me refiero a los míos, a mi círculo: mi pareja, mi familia, mis amigos... Ellos me han colmado de él en todo momento, me han acompañado siempre para que lo que dolía, doliese un poco menos, y así poder, no darle paso al olvido, porque hay cosas en la vida que no se pueden olvidar; pero sí poder pasar página y seguir hacia adelante.
Sin embargo, recalco, pues no podemos olvidar, que la vida nos sorprende cada día. Nunca estamos preparados para lo que va a pasar, porque el futuro es incierto. Las decepciones y las alegrías forman parte del paso del tiempo. Podría decirse que la vida es como una montaña rusa, en la que unas veces estamos arriba, llenos de adrenalina, y otras abajo, en el fondo. Todo es temporal, y debemos ser capaces de afrontar cada una de las situaciones que se nos presentan para poder crecer internamente, algo muy necesario para nuestra condición de seres humanos.
No podemos controlarlo todo, no podemos poner expectativas en los demás porque nunca terminamos de conocer del todo a la gente que nos rodea. Las cosas cambian, los sentimientos cambian, pero los cambios no son malos, al menos no siempre. Todo cambio, conlleva una enseñanza para nosotros mismos, lo creamos o no, son de ayuda, pues nos hacen aumentar nuestra capacidad para adaptarnos a ellos y nuestra objetividad sobre las situaciones que se nos presentan.
Las preguntas a las que a mí, personalmente, todo lo que ha ido sucediendo, me llevan, son... ¿En esta vida todo vale? ¿Qué es lo que debemos permitir y qué es lo que no? ¿Quién pone los límites?
Y la respuesta es clara...nuestros límites nos los ponemos nosotros mismos, somos nosotros quienes deciden qué queremos consentir y qué no, qué es lo queremos en nuestra vida. Actuamos según lo que creemos que es mejor, nuestras acciones definen nuestros pensamientos y deseos, o al menos así lo veo yo. Desde mi punto de vista las cuestiones son fáciles...sin embargo esta forma de verlo me impide comprender el comportamiento de los demás. Muchas veces no entiendo por qué la agente actúa más sin pensar que pensando, sin pararse un momento a recapacitar si lo que está dispuesto a hacer es lo que realmente quiere. Nos dejamos llevar por la ira, por nuestras propias frustraciones, por los miedos, por la insensibilidad, por la pura locura...Y acabamos siendo personas que no queremos ser. Sin embargo es muy obvio que nuestros actos nos definen, que hay errores más graves que otros, que pueden arruinarlo todo. ¿De verdad existen personas así, que no le dan importancia a su propio crecimiento personal, a ser mejor persona? Me resulta increíble que muchas veces no seamos capaces de pararnos y aclarar qué es lo que esperamos de nosotros mismos. Creo que es una forma de vivir pierdiendo el tiempo, pues no se aprovecha para lo realmente importante, que es nuestro propio ser.
Vivimos a lo loco, sin pensar...Para por la noche, cuando nos tumbamos en la cama, arrepentirnos de todo lo que hemos hecho pero olvidarnos de ese arrepentimiento cuando arranca un nuevo día...¿estamos entonces realmente viviendo, o solo dejando pasar los días?
Comentarios
Publicar un comentario