¿Por qué nuestras decisiones frustran a los demás?

A menudo la vida es injusta, y aunque todos en algún momento de nuestra vida podemos quejarnos de que las cosas no nos salen exactamente como queremos, de las situaciones que tenemos que afrontar, etc...Yo no me refiero a eso. Esos momentos tarde o temprano pasan, pero hay injusticias que pasan más tarde que temprano...

La gente cree que cuando nuestra vida es estable y tenemos todo lo que deseamos, o aunque no lo deseemos, todo lo que "cualquiera" desearía, somos felices. Sin embargo, ser feliz no se trata de tener cosas materiales, ni de tener la vida de la que siempre nos han hablado, esa vida que desde que somos pequeños nos han dicho que es el camino a la felicidad, me explico: tener hijos, una familia que te quiere, una casa, un coche...
Yo no cuestiono que de esta última manera no se pueda ser feliz, pero sí afirmo que no es el único camino. Algunas personas consiguen descubrir que más allá de eso hay múltiples formas de ser feliz, y precisamente por eso la vida es con ellos injusta.

Llega un momento en el que estas personas dicen basta y deciden acabar con todo. Sí, con todo. Y lo hacen porque se dan cuenta de que las expectativas de los demás no tienen por qué ser las suyas, de que no tienen que vivir por nadie, sino por ellos mismos. Pero entonces, comienzan a ser rechazados por la gente de su alrededor. Esto pasa porque tienen la valentía de ser diferentes. Rompen las reglas y los cánones establecidos durante años por la sociedad, y eso a los demás les asusta, y por ello se creen con el poder de cuestionar sus decisiones y su nueva manera de vivir. 
Llegados a este momento, aquellos que han acabado con todo empiezan a preguntarse si verdaderamente han hecho bien, ya que no reciben el apoyo de los que consideraban importantes. Y esta es por tanto, la fase más difícil de superar, porque la injusticia está a la orden del día, debido a que muchos tratan de acabar con sus sueños, les agotan psicológicamente, les hacen creer que se han equivocado...y los apartan de sus vidas. A pesar de todo, pueden sacar algo bueno: aquí descubren quienes nunca y quienes siempre estuvieron ahí para lo que necesitaran. Entonces llegan las decepciones, porque no es fácil ver como gente importante en sus vidas los abandona en el camino que ellos han decidido tomar. 
Pueden incluso pasar años hasta que puedan emprender el camino que quieren, porque los demás se encargarán de hacerles dudar todo el tiempo, de hacer que no estén seguros, de retrasar lo máximo posible su felicidad. Afortunadamente, hay personas que sí se quedan, que deciden hacerle los días un poco más amenos, incluso personas que nunca en la vida ellos habrían pensado que les ayudarían a salir adelante. En otras palabras, para ellos es una oportunidad para descubrir a los verdaderos, quienes sin duda consiguen que los valientes salgan a flote, que después de una mala racha consigan llegar a donde querían, a su nuevo camino descubierto para ser felices; porque no debemos olvidar que la felicidad no es una meta, sino un camino por recorrer.

Comentarios